NO FUMAR
Aunque el Día
Mundial de No Fumar se celebró el 31 de mayo pasado, ésta debería ser un propósito
constante de la sociedad, desde los padres hasta el contacto ciudadano, pasando
por los maestros. Por eso me propongo aquí mostrar a mis lectores los daños que
ocasiona el hábito de fumar y algunas formas para dejar de hacerlo. Si, al
menos, alguno deja de fumar, me doy por satisfecha.
El tabaco es una droga, crea una fuerte
adicción que es difícil de dominar. Como toda adicción, viene determinada por cambios
biológicos en el organismo que producen graves desequilibrios y pérdida de la
salud. La sustancia activa del cigarrillo es la nicotina, extremadamente
adictiva ya que estimula en el cerebro la producción de dopamina, una hormona
responsable del placer.
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| Enlace de la nicotina con los receptores cerebrales |
Al inhalar el humo del primer cigarrillo, la
nicotina llega al cerebro en lo que tardan cinco latidos del corazón, es decir
rapidísimo, con lo que el cerebro dispone unos receptores de nicotina llamados “receptores
nicotínicos de acetilcolina” y, juntos, estimulan la producción de dopamina. Al
pasar el efecto del primer cigarrillo, el cerebro se ha acostumbrado a la
sensación placentera y dispone nuevamente más receptores, por lo que la persona
debe consumir otro cigarrillo y otro más, generándose el círculo vicioso de la
adicción.
El cigarrillo incrementa las contracciones del
corazón y también contrae los vasos sanguíneos produciendo aumento de la
tensión arterial e insuficiente aporte de sangre en los territorios capilares
donde se produce el intercambio de la sangre y el líquido intersticial que
permite el aporte de energía, nutrientes e irrigación de oxígeno en todas las
células del cuerpo.
En el sistema respiratorio, la nicotina produce
la ruptura de los tabiques alveolares, lo que da origen al enfisema pulmonar,
una enfermedad crónica que, junto a las bronquitis crónicas, caracterizan al
fumador. El cigarrillo es responsable de por lo menos dos tercios del cáncer de
pulmón en hombres. Produce cáncer de laringe, de boca, de vejiga y de estómago.
Las madres fumadoras tienen mayores
probabilidades de abortos espontáneos y sus bebés son de 200 a 400 gramos menos
pesados que el promedio de bebés de padres no fumadores. Hasta los cinco años,
los hijos de madres fumadoras, están más expuestos a contraer bronquitis y
neumonías (la segunda causa de muerte infantil en Venezuela), que los niños de
padres no fumadores.
La adicción al cigarrillo es comparable solo
con la adicción a la cocaína y a la heroína, por el grado de dificultad que
tiene para abandonarla.
Quien desee dejar la adicción al cigarrillo,
deberá armarse con una extraordinaria fuerza de voluntad y comenzar un plan de
desintoxicación con una alimentación adecuada que le ayude a suplir los
nutrientes perdidos por el hábito de fumar y restablecer su salud.
Las personas que dejan de fumar incrementan,
por lo general, su peso. Esto es porque el cigarrillo interfiere en la
absorción de nutrientes y mantiene un peso bajo, más por mala nutrición. Al
dejar de fumar se recupera la capacidad del organismo de nutrir sus células y
se produce un aumento de peso.
Investigaciones han mostrado que algunos
alimentos ayudan a deteriorar el “sabor” del cigarrillo y otros “potencian o
mejoran” ese sabor, por lo que las personas que deseen dejar de fumar deberán
evitar éstos y favorecer en su dieta a aquellos.
Las frutas, las hortalizas y los derivados
lácteos, contribuyen al mal sabor del cigarrillo; mientras que, las carnes, el
café y el alcohol, lo potencian. Tomar abundante cantidad
de agua en el día, contribuye a la desintoxicación. A continuación unas líneas
básicas a seguir, en materia de alimentación, si quieres dejar de fumar:
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| http://www.cigarrillos-electricos.com/2011/10/14/4000-razones-para-dejar-de-fumar/ |
En ayunas: tomar una cucharadita de aceite de
oliva extra virgen. Es un excelente depurativo que contribuye a eliminar las
toxinas, hay que destacar que un cigarrillo contiene alrededor de 4000
sustancias químicas que, además de la nicotina, envenenan al fumador. (Imagen
de los químicos del cigarrillo).
Consumir, en mayor cantidad de lo habitual,
alimentos que contengan Vitamina C (esta vitamina es destruida por el tabaco);
el pimentón o pimiento es una de las verduras con mayor contenido de esta
vitamina, que también se encuentra en el brócoli, coliflor, rábanos,
zanahorias, coles de Bruselas, perejil, apio o céleri, espinacas (que deben
consumirse en lo posible crudas). Las frutas cítricas contienen vitamina C, así
como las guayabas, melones, manzanas, uvas, peras, piñas, patillas, todas las
que llaman frutillas (fresas, frambuesas, moras, grosellas, arándanos y otros),
los mangos son excelente fuente de vitamina C, también los kiwi y las ciruelas
y una de nuestras frutas criollas más abundante: el semeruco.
Consumir mayores cantidades de vitamina A, que
ayuda a contrarrestar los radicales libres que produce el tabaco. Esta vitamina
está presente en muchos vegetales, especialmente los alimentos con beta
caroteno, alimentos de color naranja, amarillo y rojizo, así como en los
alimentos verdes: zanahorias, apio raíz, batatas, auyamas o calabazas, tomates,
espárragos, espinacas, acelgas y toda hoja verde oscuro (berro por ejemplo).
Entre las frutas ricas en vitamina A está el melón, mango, lechosa o papaya,
duraznos, melocotones y otras.
El zinc es un elemento indispensable en la
expulsión del dióxido de carbono de los pulmones; es necesario para disponer de
un sistema inmune fuerte y de un cerebro ágil, eleva nuestras defensas inmunes
y protege al fumador que desea dejar de serlo, de los constantes resfriados y
gripes a los que está propenso. Entre los vegetales que contienen zinc se
encuentran: todos los cereales integrales, granos secos, soya y productos
lácteos.
El selenio es otro elemento importante para
atacar los radicales libres que genera la adicción al tabaco o cigarrillo. Se
encuentra en la avena, arroz integral y cereales integrales, la levadura de
cerveza y los panes enriquecidos.
Incorporando estos alimentos a la dieta diaria,
el fumador encontrará mal sabor en el cigarrillo, además de desintoxicar su
organismo y suplir los elementos indispensables para una buena salud. Lo
verdaderamente imprescindible es tener la firme determinación de dejar de
fumar, venciendo la ansiedad con otros métodos como: ejercicio físico, la
meditación, la relajación u otra actividad que requiera concentración, como las
actividades artísticas.


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