2 de junio de 2012

El Día Mundial de No Fumar


NO FUMAR

Aunque el Día Mundial de No Fumar se celebró el 31 de mayo pasado, ésta debería ser un propósito constante de la sociedad, desde los padres hasta el contacto ciudadano, pasando por los maestros. Por eso me propongo aquí mostrar a mis lectores los daños que ocasiona el hábito de fumar y algunas formas para dejar de hacerlo. Si, al menos, alguno deja de fumar, me doy por satisfecha.
El tabaco es una droga, crea una fuerte adicción que es difícil de dominar. Como toda adicción, viene determinada por cambios biológicos en el organismo que producen graves desequilibrios y pérdida de la salud. La sustancia activa del cigarrillo es la nicotina, extremadamente adictiva ya que estimula en el cerebro la producción de dopamina, una hormona responsable del placer.

Enlace de la nicotina con los receptores cerebrales
Al inhalar el humo del primer cigarrillo, la nicotina llega al cerebro en lo que tardan cinco latidos del corazón, es decir rapidísimo, con lo que el cerebro dispone unos receptores de nicotina llamados “receptores nicotínicos de acetilcolina” y, juntos, estimulan la producción de dopamina. Al pasar el efecto del primer cigarrillo, el cerebro se ha acostumbrado a la sensación placentera y dispone nuevamente más receptores, por lo que la persona debe consumir otro cigarrillo y otro más, generándose el círculo vicioso de la adicción.
El cigarrillo incrementa las contracciones del corazón y también contrae los vasos sanguíneos produciendo aumento de la tensión arterial e insuficiente aporte de sangre en los territorios capilares donde se produce el intercambio de la sangre y el líquido intersticial que permite el aporte de energía, nutrientes e irrigación de oxígeno en todas las células del cuerpo.
En el sistema respiratorio, la nicotina produce la ruptura de los tabiques alveolares, lo que da origen al enfisema pulmonar, una enfermedad crónica que, junto a las bronquitis crónicas, caracterizan al fumador. El cigarrillo es responsable de por lo menos dos tercios del cáncer de pulmón en hombres. Produce cáncer de laringe, de boca, de vejiga y de estómago.
Las madres fumadoras tienen mayores probabilidades de abortos espontáneos y sus bebés son de 200 a 400 gramos menos pesados que el promedio de bebés de padres no fumadores. Hasta los cinco años, los hijos de madres fumadoras, están más expuestos a contraer bronquitis y neumonías (la segunda causa de muerte infantil en Venezuela), que los niños de padres no fumadores.
La adicción al cigarrillo es comparable solo con la adicción a la cocaína y a la heroína, por el grado de dificultad que tiene para abandonarla.
Quien desee dejar la adicción al cigarrillo, deberá armarse con una extraordinaria fuerza de voluntad y comenzar un plan de desintoxicación con una alimentación adecuada que le ayude a suplir los nutrientes perdidos por el hábito de fumar y restablecer su salud.
Las personas que dejan de fumar incrementan, por lo general, su peso. Esto es porque el cigarrillo interfiere en la absorción de nutrientes y mantiene un peso bajo, más por mala nutrición. Al dejar de fumar se recupera la capacidad del organismo de nutrir sus células y se produce un aumento de peso.
Investigaciones han mostrado que algunos alimentos ayudan a deteriorar el “sabor” del cigarrillo y otros “potencian o mejoran” ese sabor, por lo que las personas que deseen dejar de fumar deberán evitar éstos y favorecer en su dieta a aquellos.
Las frutas, las hortalizas y los derivados lácteos, contribuyen al mal sabor del cigarrillo; mientras que, las carnes, el café y el alcohol, lo potencian. Tomar abundante cantidad de agua en el día, contribuye a la desintoxicación. A continuación unas líneas básicas a seguir, en materia de alimentación, si quieres dejar de fumar:
http://www.cigarrillos-electricos.com/2011/10/14/4000-razones-para-dejar-de-fumar/
En ayunas: tomar una cucharadita de aceite de oliva extra virgen. Es un excelente depurativo que contribuye a eliminar las toxinas, hay que destacar que un cigarrillo contiene alrededor de 4000 sustancias químicas que, además de la nicotina, envenenan al fumador. (Imagen de los químicos del cigarrillo).
Consumir, en mayor cantidad de lo habitual, alimentos que contengan Vitamina C (esta vitamina es destruida por el tabaco); el pimentón o pimiento es una de las verduras con mayor contenido de esta vitamina, que también se encuentra en el brócoli, coliflor, rábanos, zanahorias, coles de Bruselas, perejil, apio o céleri, espinacas (que deben consumirse en lo posible crudas). Las frutas cítricas contienen vitamina C, así como las guayabas, melones, manzanas, uvas, peras, piñas, patillas, todas las que llaman frutillas (fresas, frambuesas, moras, grosellas, arándanos y otros), los mangos son excelente fuente de vitamina C, también los kiwi y las ciruelas y una de nuestras frutas criollas más abundante: el semeruco.
Consumir mayores cantidades de vitamina A, que ayuda a contrarrestar los radicales libres que produce el tabaco. Esta vitamina está presente en muchos vegetales, especialmente los alimentos con beta caroteno, alimentos de color naranja, amarillo y rojizo, así como en los alimentos verdes: zanahorias, apio raíz, batatas, auyamas o calabazas, tomates, espárragos, espinacas, acelgas y toda hoja verde oscuro (berro por ejemplo). Entre las frutas ricas en vitamina A está el melón, mango, lechosa o papaya, duraznos, melocotones y otras.
El zinc es un elemento indispensable en la expulsión del dióxido de carbono de los pulmones; es necesario para disponer de un sistema inmune fuerte y de un cerebro ágil, eleva nuestras defensas inmunes y protege al fumador que desea dejar de serlo, de los constantes resfriados y gripes a los que está propenso. Entre los vegetales que contienen zinc se encuentran: todos los cereales integrales, granos secos, soya y productos lácteos.
El selenio es otro elemento importante para atacar los radicales libres que genera la adicción al tabaco o cigarrillo. Se encuentra en la avena, arroz integral y cereales integrales, la levadura de cerveza y los panes enriquecidos.
Incorporando estos alimentos a la dieta diaria, el fumador encontrará mal sabor en el cigarrillo, además de desintoxicar su organismo y suplir los elementos indispensables para una buena salud. Lo verdaderamente imprescindible es tener la firme determinación de dejar de fumar, venciendo la ansiedad con otros métodos como: ejercicio físico, la meditación, la relajación u otra actividad que requiera concentración, como las actividades artísticas.




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