La mayor parte
del tiempo la pasamos encontrando “culpables”: culpables de mi soledad,
culpables de mi fracaso, culpables de mi desesperanza, culpables de mi culpa!.
En fin!, pocas veces nos detenemos sinceramente a hacer un balance de nosotros
mismos, incluyendo el juicio que hacemos de que todo anda mal conmigo mismo o conmigo misma.
Uno de los
problemas que más escucho, especialmente entre los jóvenes, es la
“incomunicación”, con los padres, con los hermanos, con la familia, con los
amigos, con la pareja. Parece que mientras más recursos para ella hay, más
incomunicados estamos, menos comprendidos nos sentimos, más soledad percibimos.
Las estrategias de mercado son poderosas en su afán de crear necesidades que
nos impulsen al consumo y éste pone límites muy precisos al espacio colectivo e
impulsa la individualidad de cada consumidor.




