23 de mayo de 2012

Emociones y Salud


Los avances científicos actuales, especialmente en el campo de la neurociencia, pero también en biología, nos revelan –cada vez con mayor claridad- el vínculo ineludible entre las emociones y el funcionamiento (o mal funcionamiento) de nuestro cuerpo. El filósofo chileno Rafael Echeverría, en su libro “Ontología del Lenguaje” expresa que las emociones nos disponen para la acción; nuestro accionar diario y permanente, tiene siempre un sustrato emocional.
Hacemos o dejamos de hacer cosas, de acuerdo a si estamos en una emocionalidad de miedo, tristeza, alegría u otra. Es una relación recíproca ésta, es decir que la emoción determina la acción que genera emoción en una cadena sin fin.
Las neurociencias han mostrado que hay una localización específica de las emociones en el cerebro y que esa localización se corresponde también con un órgano o sistema de órganos o con una función del cuerpo humano, de manera que esa emoción que sentimos desencadena reacciones orgánicas en nuestro cuerpo. Al ver a la persona amada, podemos sentir sudoración, aceleración del ritmo cardíaco, frialdad o palidez, entre otras reacciones como “mariposas en el estómago”, todas biológicas, desencadenadas por la emoción del amor.
Así por el estilo, muchas personas sienten con frecuencia que, en situaciones estresantes, sufren cólicos o malestares digestivos; que ante un susto fuerte se acelera el corazón con taquicardia, sentimos escalofríos, se eriza la piel. Son muchos los ejemplos que podemos encontrar, que relacionan las emociones que vivimos con claras señales físicas en nuestro cuerpo.
Una emoción sostenida por mucho tiempo, caracteriza a una persona en un estado emocional determinado: esa persona es “amargada”, por ejemplo. Estos estados emocionales producen rasgos, gestos o marcas en nuestro cuerpo y en nuestra corporalidad, de manera que identificamos las huellas que deja en el rostro una expresión de enojo permanente, o de tristeza prolongada; el encorvamiento que produce una actitud de derrota en nuestra espada. Y así podríamos extendernos con muchos ejemplos.
La ciencia médica y antes, la medicina china y las filosofías asiáticas milenarias, han realizado un paralelo entre las emociones (o distintas manifestaciones de ellas) y las enfermedades que se le relacionan. La medicina china sostiene que los diferentes órganos del cuerpo poseen canales de energía, tal como autopistas que circulan por todo el organismos en diversas direcciones (llamadas meridianos); un bloqueo en la circulación de estas energías (generalmente producido por situaciones emocionales), producirá un mal funcionamiento del órgano respectivo.
A continuación les transcribo una lista de enfermedades relacionadas con las emociones, no es exhaustiva pero dará una idea de lo importante que es aprender a no quedarse anclado en las emociones y dejar que ellas fluyan para que contribuyamos con nuestra óptima salud:



EMOCIÓN
ENFERMEDADES RELACIONADAS
Miedo: es una emoción básica, nos ayuda a disponer todos nuestros recursos para enfrentar el peligro y sobrevivir. Pero el problema es cuando el miedo se instala de manera permanente y se manifiesta en temores, angustia, ansiedad, inseguridad y otras
Los riñones y la vejiga son los órganos que se afectan mayormente con el miedo. Si se manifiesta como angustia, lesiona los órganos de la respiración ya que ésta se hace superficial y entrecortada. Si se manifiesta como amenaza o miedo, producirá problemas dermatológicos. En los hombres, el miedo a no ser viril, produce problemas del aparato reproductor y, en las mujeres, el miedo a perder su feminidad, produce problemas ginecológicos. El miedo al futuro, no querer ver algo, produce problemas visuales. El miedo puede reflejarse también en problemas estomacales, hiperacidez y úlceras pépticas.
Tristeza: es una emoción producida por un juicio de pérdida, de poco poder personal. Hay momentos tristes que nos hacen más sensibles al dolor de los demás y nos ayudan a crecer. Pero cuando la tristeza nos toma de forma permanente nos enferma gravemente.
El corazón es el órgano más afectado por la tristeza, así como los pulmones. La depresión debilita mucho el sistema inmunológico y nos expone a graves enfermedades (como el cáncer o enfermedades infecciosas). Cuando la tristeza se hace resignación, surgen problemas sanguíneos. Si se expresa como Inmerecimiento y baja autoestima, los problemas se reflejan en la respiración y se da una propensión a accidentes. La hipersensibilidad y falta de gozo produce problemas respiratorios. La debilidad y escaso poder, se reflejan en Alergias. Si se expresa como desesperanza y desamor, los problemas son de infecciones.
Rabia o ira: emoción básica que impulsa a la acción y nos ha servido para la defensa y la supervivencia. Mantener un permanente estado de rabia perjudica severamente nuestro organismo.
El hígado es el órgano que más se afecta con la rabia. Estudios han mostrado que, en pacientes con problemas cardíacos, el recuerdo de un problema que les causó rabia, hace descender la irrigación cardíaca en un 5% al menos. La rabia puede manifestarse como crítica excesiva a los demás, con lo que se producen problemas óseos y artritis. La desconfianza produce problemas neurológicos. Un enfado que no se expresa, produce herpes labial o herpes simple.

En general, las emociones nos caracterizan como humanos y han sido útiles en nuestros procesos de adaptación y supervivencia humanas. Lo perjudicial de ellas es que mantengamos por largos períodos una emoción que llega a caracterizarnos como personas.
Las siguientes son fuentes de información que pueden consultar para ampliar este tema:
1.       HAY, Louise: Sana tu cuerpo. Ediciones Urano 1992.

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