Los avances científicos actuales, especialmente en el campo
de la neurociencia, pero también en biología, nos revelan –cada vez con mayor
claridad- el vínculo ineludible entre las emociones y el funcionamiento (o mal
funcionamiento) de nuestro cuerpo. El filósofo chileno Rafael Echeverría, en su
libro “Ontología del Lenguaje” expresa que las emociones nos disponen para la
acción; nuestro accionar diario y permanente, tiene siempre un sustrato
emocional.
Hacemos o dejamos de hacer cosas, de acuerdo a si estamos en
una emocionalidad de miedo, tristeza, alegría u otra. Es una relación recíproca
ésta, es decir que la emoción determina la acción que genera emoción en una
cadena sin fin.
Las neurociencias han mostrado que hay una localización
específica de las emociones en el cerebro y que esa localización se corresponde
también con un órgano o sistema de órganos o con una función del cuerpo humano,
de manera que esa emoción que sentimos desencadena reacciones orgánicas en
nuestro cuerpo. Al ver a la persona amada, podemos sentir sudoración,
aceleración del ritmo cardíaco, frialdad o palidez, entre otras reacciones como
“mariposas en el estómago”, todas biológicas, desencadenadas por la emoción del
amor.
Así por el estilo, muchas personas sienten con frecuencia
que, en situaciones estresantes, sufren cólicos o malestares digestivos; que
ante un susto fuerte se acelera el corazón con taquicardia, sentimos
escalofríos, se eriza la piel. Son muchos los ejemplos que podemos encontrar,
que relacionan las emociones que vivimos con claras señales físicas en nuestro
cuerpo.
Una emoción sostenida por mucho tiempo, caracteriza a una
persona en un estado emocional determinado: esa persona es “amargada”, por ejemplo.
Estos estados emocionales producen rasgos, gestos o marcas en nuestro cuerpo y
en nuestra corporalidad, de manera que identificamos las huellas que deja en el
rostro una expresión de enojo permanente, o de tristeza prolongada; el
encorvamiento que produce una actitud de derrota en nuestra espada. Y así
podríamos extendernos con muchos ejemplos.
La ciencia médica y antes, la medicina china y las
filosofías asiáticas milenarias, han realizado un paralelo entre las emociones
(o distintas manifestaciones de ellas) y las enfermedades que se le relacionan.
La medicina china sostiene que los diferentes órganos del cuerpo poseen canales
de energía, tal como autopistas que circulan por todo el organismos en diversas
direcciones (llamadas meridianos); un bloqueo en la circulación de estas
energías (generalmente producido por situaciones emocionales), producirá un mal
funcionamiento del órgano respectivo.
A continuación les transcribo una lista de enfermedades
relacionadas con las emociones, no es exhaustiva pero dará una idea de lo
importante que es aprender a no quedarse anclado en las emociones y dejar que
ellas fluyan para que contribuyamos con nuestra óptima salud:
EMOCIÓN
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ENFERMEDADES RELACIONADAS
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Miedo: es una emoción básica, nos ayuda a disponer todos nuestros
recursos para enfrentar el peligro y sobrevivir. Pero el problema es cuando
el miedo se instala de manera permanente y se manifiesta en temores,
angustia, ansiedad, inseguridad y otras
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Los riñones y la vejiga son los órganos que se afectan mayormente con
el miedo. Si se manifiesta como angustia, lesiona los órganos de la
respiración ya que ésta se hace superficial y entrecortada. Si se manifiesta
como amenaza o miedo, producirá problemas dermatológicos. En los hombres, el
miedo a no ser viril, produce problemas del aparato reproductor y, en las
mujeres, el miedo a perder su feminidad, produce problemas ginecológicos. El
miedo al futuro, no querer ver algo, produce problemas visuales. El miedo
puede reflejarse también en problemas estomacales, hiperacidez y úlceras
pépticas.
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Tristeza: es una emoción producida por un juicio de pérdida, de poco
poder personal. Hay momentos tristes que nos hacen más sensibles al dolor de
los demás y nos ayudan a crecer. Pero cuando la tristeza nos toma de forma
permanente nos enferma gravemente.
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El corazón es el órgano más afectado por la tristeza, así como los
pulmones. La depresión debilita mucho el sistema inmunológico y nos expone a
graves enfermedades (como el cáncer o enfermedades infecciosas). Cuando la
tristeza se hace resignación, surgen problemas sanguíneos. Si se expresa como
Inmerecimiento y baja autoestima, los problemas se reflejan en la respiración
y se da una propensión a accidentes. La hipersensibilidad y falta de gozo
produce problemas respiratorios. La debilidad y escaso poder, se reflejan en
Alergias. Si se expresa como desesperanza y desamor, los problemas son de
infecciones.
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Rabia o ira: emoción básica que impulsa a la acción y nos ha servido
para la defensa y la supervivencia. Mantener un permanente estado de rabia
perjudica severamente nuestro organismo.
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El hígado es el órgano que más se afecta con la rabia. Estudios han
mostrado que, en pacientes con problemas cardíacos, el recuerdo de un
problema que les causó rabia, hace descender la irrigación cardíaca en un 5%
al menos. La rabia puede manifestarse como crítica excesiva a los demás, con
lo que se producen problemas óseos y artritis. La desconfianza produce
problemas neurológicos. Un enfado que no se expresa, produce herpes labial o
herpes simple.
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En general, las emociones nos caracterizan como humanos y
han sido útiles en nuestros procesos de adaptación y supervivencia humanas. Lo
perjudicial de ellas es que mantengamos por largos períodos una emoción que
llega a caracterizarnos como personas.
Las siguientes son fuentes de información que pueden
consultar para ampliar este tema:
1.
HAY, Louise: Sana tu cuerpo. Ediciones Urano 1992.
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